Como reglas generales, no hay que perdonarle ni un fallo ni una desobediencia, ser más constantes que él, y no dar por finalizado un ejercicio hasta que no lo ha hecho correctamente. De lo contrario aprenderá que a veces puede salirse con la suya, y obedecerá solo cuando le interese.
Se deben usar órdenes cortas, preferiblemente de una sola sílaba, y que no lleven a confusión (no usar palabras muy parecidas para órdenes diferentes). Muchos adiestradores suelen usar el idioma alemán, pero para nuestras necesidades "domésticas" basta con usar cualquier palabra corta y de sonido claro. Y hablamos de perros, de modo que no uses pronombres (decir: sientate, levantante, tumbate, ... esto confunde al perro pues la última sílaba es siempre igual).
Acudir a nuestra llamada.
Se debe usar siempre la misma palabra como orden, para no confundirle. Es posible que obedezca voluntariamente, en ese caso hay que premiarle para fomentar esa obediencia. Si no obedece se puede usar una cuerda larga y al tiempo que se le dá la orden, se le atrae hasta nosotros, hasta que acabe entendiendo lo que se le exige.
La dificultad radica en que el perro puede aprender que acudir a la llamada de su propietario le impide hacer otra cosa que le apetece más.
Esta competencia de motivación es el verdadero problema de esta orden: es muy importante que siempre que el perro venga, cuando sea llamado, se convierta en una experiencia muy positiva: darle siempre un premio, un juguete, comida, una buena sesión de juego y caricias, si acude a la llamada.
Cuando lo llames debes asegurarte de que venga: si sabes por adelantado que no vendrá (por alguna distracción), no lo llames, ve a por él.
Normalmente cuando llamamos a nuestro perro en casa es para cosas agradables: darle la comida, jugar con él, acariciarle, etc.
Cuando le llamamos fuera de casa las razones suelen ser muy distintas: le llamamos porque se acerca otro perro, mientras está oliendo algo que puede acabar ingiriendo, para acabar el paseo, porque va lanzado a saludar a una persona, perro, etc.
El animal, en el exterior, empieza a asociar la llamada con algo negativo, porque acudir a la llamada siempre significa que se acaba la diversión.
Para evitar esta asociación felicita SIEMPRE a tu perro cuando vuelve y ofrécele SIEMPRE algún premio.
Lo ideal sería llamar a tu perro muchas veces durante los paseos, sin razón aparente, simplemente para darle un premio, jugar con él o felicitarlo, y después permitirle que continúe con lo que estuviera haciendo, así el perro entenderá que dirigirse al humano es algo que SIEMPRE es positivo.
Procura utilizar un tono de voz tranquilo cuando le llames, no lo hagas gritando ni con tono de enfado ya que podría no hacerte caso.
Si algún día tu perro tarda más en acudir, no le castigues cuando llegue, no lo entenderá y/o asociará la llamada con una experiencia negativa.
Si tu perro no viene cuando lo llamas, tómatelo como una advertencia de que has de seguir practicando la llamada porque aún no la ha aprendido bien.
Hacer sus necesidades en la calle.
Uno de los grandes problemas con el adiestramiento de nuestros perros es cómo enseñar a nuestro cachorro dónde debe acudir para hacer sus necesidades.
Es esencial no castigarle cuando lo haga delante de nosotros, ya que puede asociar que orinar delante nuestra es igual a castigo y tampoco lo hará en la calle si estamos nosotros.
Una vez el perro ya orine siempre en la calle, se le puede reñir en casa.
Tampoco sirve de nada restregarle el hocico por la orina o pegarle, ya que el perro no asociara el castigo con la acción de mear y solo podremos reñirle verbalmente en el momento justo en que lo haga.
Los perros tienden a hacer sus necesidades en un lugar seguro para ellos, normalmente en casa. Teniendo esto en cuenta, es posible que al perro le cueste al principio hacer sus necesidades en la calle. Puede ser que después de mucho pasear sin resultados, lo primero que haga el perro al entrar en casa sea hacer sus necesidades.
Un buen truco para enseñar al perro a hacerlo en la calle, es regresar a casa y una vez en la puerta, darse la vuelta y continuar con el paseo. El perro estará deseando llegar a casa para mear/cagar y al ver que volvéis a casa ya se estará preparando para hacerlo. Pero al no entrar, volverá ha retenerse, con lo que si en el paseo lo "engañas" 2-3 veces, no podrá aguantarse mas y no tendrá mas remedio que hacerlo en la calle, momento en que lo premiaremos y felicitaremos.
Cuando empieza a aprender a hacerlo fuera de casa, lo primero que debemos hacer cada día es sacarlo a la calle y lo último bajarlo antes de acostarnos, creando asi un ciclo que el perro pueda aprender. Tambien es importante que el perro coma siempre a las mismas horas.
Si vemos que empieza a dar vueltas o se dirige a la puerta con ansiedad, le sacaremos a pasear, pues seguramente nos está avisando de que tiene la necesidad de salir.
Hay que tener en cuenta que un cachorro no tiene la capacidad de retención de un perro adulto, por lo que nos tendremos que adecuar a sus necesidades, reduciendo paulatinamente sus salidas a un mínimo de 3 o 4 diarias, realizadas siempre a las mismas horas.
Acostumbrarse al collar y a la correa.
Collar y correa
Aunque falten aún algunas semanas para que puedas pasear a tu cachorro con correa (antes de las vacunas deberías llevarle en brazos para evitar infecciones), puedes acostumbrarle al collar en cuanto haya tenido tiempo de asentarse en tu casa.
¿Qué tipo de collar?
El primer collar de tu cachorro debería ser uno con hebilla, no de cadena o deslizante. Cuando se lo pongas, asegúrate de que quepan dos dedos entre el collar y el cuello.
Cuándo ponérselo
Elige un momento agradable para él, como por ejemplo el de la comida, el del juego o el de salir a la calle. Tendrás que estar preparado para el hecho de que al principio quiera quitárselo con las patas. Ignórale, y cúbrelo de elogios cuando pare. Después de un rato, distráelo con algo agradable y retírale el collar para ponérselo de nuevo al cabo de un rato.
Acostúmbrale al collar
Es normal que tarde varios días en acostumbrarse al collar. Cuando empiece a ignorarlo puedes dejárselo permanentemente. Hay dos cosas que es importante que recuerdes; la primera es que en esta etapa los cachorros crecen a gran velocidad, así que debes asegurarte de que no le apriete demasiado; la segunda es que durante las primeras veces que le saques a la calle, tiene muchas posibilidades de perderse, así que es importante que le pongas una chapa identificativa.
Más tarde, cuando tu cachorro se acostumbre a que le cojan, empieza a enseñarle a ser sujetado por el collar. Retén su cuerpo con una mano para que no se marche e introduce los dedos en el collar. Ignora sus esfuerzos por soltarse y cuando se quede quieto, elógiale. Si lo retienes suavemente de esta forma, aprenderá a que no se puede marchar si le están sujetando por el collar.
La hora de empezar a usar la correa
En cuanto tu cachorro se acostumbre tener puesto el collar, puedes empezar a usar la correa. Para que se acostumbre puedes dejar que la arrastre un rato él solo. De cuando en cuando puedes coger la correa, pero debes quedarte quieto cuando lo hagas. De esa manera, tu cachorro aprenderá que la correa significa que no puede ir donde quiera porque está unido a ti. Cuando aprenda a estarse quieto, llénale de elogios y luego déjale marchar.
El ‘carnet de identidad’ de tu cachorro
Como hemos mencionado anteriormente, es importante que los cachorros lleven una chapa identificativa con los datos de su dueño colgada del collar por si en algún momento se pierden. Pero también existen otras formas muy útiles de asegurarte de que tu cachorro vuelve a casa sano y salvo.
Ponerselos para salir y quitarselos en cuanto llega a casa, para que lo asocie al paseo. No es bueno dejarle siempre suelto en la calle, o cuando llegue a adulto no se acostumbrará a ir atado. Cuando es muy pequeño conviene dejarle tirar de la correa (le desarrolla los músculos del pecho); pero al crecer ha de aprender a ir al lado sin tirar.
domingo, 11 de abril de 2010
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